Esta palabra llegó al castellano desde el catalán, y es una aglutinación de canta i plora (canta y llora), por el ruido que hace el agua al salir. No sé si exceso de oído o exceso de imaginación, pero hay que reconocer que es bonito.

Esta palabra llegó al castellano desde el catalán, y es una aglutinación de canta i plora (canta y llora), por el ruido que hace el agua al salir. No sé si exceso de oído o exceso de imaginación, pero hay que reconocer que es bonito.