Tenemos un grave problema en nuestro modelo turístico. Hablo de España, que es lo que mejor conozco. Tenemos ciudades con un legado cultural, artístico, etnográfico e histórico inigualable. Y somos uno de los principales destinos mundiales de turismo.
Toledo, Salamanca, Segovia, Granada o Santiago de Compostela (y muchos más, la lista es interminable) son lugares únicos que merecen una visita de turistas (me gusta más la palabra viajeros) que desean conocer y respirar esa historia de siglos que se esconde en rincones, personas y monumentos.
Pero nos encontramos con que las viviendas que conforman el centro son ahora pisos turísticos, que las antiguas tabernas o casas de comida son ahora restaurantes de comida rápida. Y entonces, pasa a darnos igual visitar Toledo que Segovia, porque han perdido su esencia. Afortunadamente, no sus monumentos (eso no pasará nunca, esperamos), pero sí su magia.
¿Qué podemos hacer los ciudadanos? Además de medidas mayores, creo que el mayor aporte en nuestras manos es consumir en los lugares de siempre: la taberna, la tienda de toda la vida, los productos típicos.